Amanecer en las sierras de Soria y acompañar a los pastores en su jornada cotidiana es una experiencia que cambia la perspectiva sobre el origen de los alimentos. Aquí, donde el viento sopla frío incluso en verano, las ovejas churras pastan libremente y producen una leche excepcional.
La trashumancia y la calidad de la leche
Los pastores soriantos siguen practicando una versión moderna de la trashumancia, moviendo sus rebaños según las estaciones para aprovechar los mejores pastos. Este movimiento natural no solo preserva un paisaje cultural valioso, sino que produce una leche con un perfil de sabor incomparable, rica en proteínas y con el inconfundible aroma de las hierbas de montaña.
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