En los últimos años, estamos asistiendo a un fenómeno apasionante en la ganadería española: el resurgimiento de razas de ovejas antiguas que parecían condenadas al olvido. Razas como la Latxa, la Churra Lebrijana o la Merina de Grazalema están recuperando protagonismo gracias a ganaderos comprometidos con la biodiversidad y la calidad.
¿Por qué importan las razas autóctonas?
Cada raza ovina tiene un perfil genético único que influye directamente en la composición de su leche. Las razas autóctonas, adaptadas durante siglos a su entorno específico, producen leches con mayores contenidos en proteínas y grasa, y con perfiles de ácidos grasos que confieren a los quesos sabores y aromas inimitables.
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